martes, 8 de diciembre de 2020
“Tiende tu mano al pobre”
sábado, 21 de noviembre de 2020
martes, 10 de noviembre de 2020
sábado, 17 de octubre de 2020
Mi
segundo hijo nació prematuro y solo vivió unos minutos, no fue bautizado. Mi
dolor inmenso por su perdida se vio aumentado porque no recibió el bautismo. Mi
desconsuelo más adelante fue superado cuando me entere que la Iglesia los
confía a la misericordia de Dios “porque Él quiere que todos los hombres se
salven” 1 Tim 2, 4 y a la ternura de Jesús por los niños que dice “Dejad que
los niños vengan a mí y no se lo impidan” Mc 10, 14.
Bautizar
a los niños es un regalo inmenso, es desearle lo más grande que es la vida en
Cristo y por toda la eternidad.
En
Jn 3, 5 Jesucristo le dice a Nicodemo “Quien no nace del agua y del Espíritu no
puede entrar en el Reino de Dios”
Dice
el Cat. En el numero 1213 El santo bautismo es el fundamento de toda la vida
cristiana, el pórtico de la vida en el Espíritu y la puerta que abre a los
otros sacramentos.
El
papa Francisco el 9 de mayo de 2018 dice: en el bautismo se participa del
misterio pascual, muere el hombre viejo y nace un hombre nuevo. Morimos y
nacemos al mismo tiempo. La pila bautismal se convierte en sepulcro y madre. El
bautismo imprime un sello indeleble que el pecado no puede borrar, pero puede
impedir que de frutos de salvación.
Todos
nacemos separados de Dios por el pecado original, pero con el bautismo nacemos
a la vida de Dios, a la vida espiritual.
Dios
nos da el regalo de ser hijos de Él dándonos su Espíritu para que habite en
nosotros.
El
signo central del bautismo es el agua como purificación y la invocación a la
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Como
padres no tenemos el derecho de negar a nuestros hijos el bautismo, que es la
garantía para ser hijos de Dios, miembros de la Iglesia y alcanzar la vida
eterna.
Amamos
a nuestros hijos, deseamos su felicidad, que felicidad más grande le podemos
ofrecer que la vida eterna con Dios.
El
bautismo es uno de los siete sacramentos, el primero que se recibe y que
habilita para todos los demás.
Los
sacramentos requieren la profesión de Fe, Jesús sanaba a los que creían, pero
para el caso de los niños basta la Fe de los padres y padrinos.
Jesús
resucito a la hijita de Jairo por la Fe del padre.
Con
el bautismo se recibe una fe inicial, una semilla, la gracia sobrenatural que
debe crecer y volverse adulta y ahí entra el compromiso de padres y padrinos de
formarlos en la Fe. Los padrinos en el ritual del bautismo toman la luz del
Cirio Pascual, que es la luz de Cristo para iluminar a sus ahijados.
En esta época de aislamiento por el virus que nos afecta, los sacramentos quedaron también relegados, hagamos el compromiso de traer lo antes posible a los niños a recibir el sacramento del bautismo, garantía de la vida en Dios.
Área de catequesis: Catequista, Susana Hermida.
sábado, 10 de octubre de 2020
Que es la Adoración Eucarística
Muchas veces le decimos a otras personas te adoro, sos lo mejor, admiro como sos, quiero ser como vos o un abuelo que dice yo adoro a mis nietos. Pero eso no es adorar, ADORAR es rendir el culto que solo se debe a Dios.
Como
cristianos solo podemos adorar a Dios, que se ha revelado a nosotros como
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
La
Palabra de Dios nos dice ‘Venid, adoremos y postrémonos, doblemos la rodilla
ante el Señor nuestro Hacedor’ Salmo 95,6.
El
Catecismo de la Iglesia en los puntos 2096 y 2097 dice Adorar a Dios es
reconocerlo como Dios, como Creador y Salvador, Señor y dueño de todo lo que
existe. Adorar a Dios es reconocer, con respeto y sumisión absolutos la nada de
la criatura que solo existe por Dios
Uno
de los tesoros más preciosos de la vida de la iglesia es la Adoración Eucarística.
A
través de la adoración eucarística crecemos en conocimiento y fidelidad a Dios.
La
adoración eucarística es la oración que se realiza frente al Santísimo
Sacramento cuando se lo expone en la custodia para ello.
Pero
no solo ante el Santísimo Sacramento podemos adorar a Dios, lo podemos hacer en
cualquier momento solo requiere de nosotros disponernos a ello, recordemos que
somos templo de Dios, si estamos en gracia, la Santísima Trinidad habita en
nosotros. Somos Sagrarios vivientes.
En
el testimonio de vida de muchos santos podemos ver que en todo su día estaban
en adoración, ya que todo lo que hacían o les sucedía lo hacían en unión con
Dios. Santa Catalina de Siena nos habla de la celda del alma, imagen de la
búsqueda de Dios y de su unión con El.
Esto
es de gran consuelo y ayuda para buscar a Dios en nuestro interior,especialmente
en esta situación inesperada de pandemia que nos toca vivir en la cual se nos
puede dificultar estar en presencia de Jesús
Eucaristia.Pero podemos visitar al Santísimo en el templo. Cuando entres en la
iglesia y veas la luz parpadeante del Sagrario, piensa que allí esta Jesús
esperándote. Mira a Jesús en el Sagrario y déjate amar por El.
Ante
el Santísimo Sacramento estamos en la presencia de una persona, Jesús, vivo en
cuerpo y alma, cuando por la fe lo comprendemos nuestra vida cambia, empezamos
a gustar estar frente al Señor.
Entendemos
que fue El quien nos invitó a pasar un rato con El, que nosotros aceptamos esa
invitación porque Él antes nos dio la gracia para comprender semejante
misterio.
Cuando
estemos en su presencia dejemos que nos mire, su mirada es como la de un joven
hacia su prometida el día de la boda o la de una madre hacia su hijito recién
nacido, es una mirada de amor, silencio, intimidad.
Esto
es lo que debemos buscar cuando estemos ante la presencia de Jesús Eucaristía. Quizá
al principio no sintamos nada, es mas no lo entenderíamos, pero Él está
derramando gracias en nosotros y esta infinitamente feliz de verte, mucho más
de lo que nosotros podemos estarlo.
Tratemos
de buscar estar en su presencia y Él poco a poco ira cambiando nuestra vida,
nos hará más semejantes a El e iremos en el camino de la santidad que tiene
pensado para nosotros desde toda la eternidad, intenten hacerlo, ojalá les de
la PAZ que tanto necesitamos, siéntense frente al Santísimo Sacramento y
déjense guiar por su Amor.
Pueden
hablarle, cantarle y dejarle allí todas sus preocupaciones, sin duda eso va
hacerlos sentir aliviados y se irán felices de saberse escuchados. Que Jesús
los guie y encuentren allí su Paz.
Área de catequesis: Catequistas Susana Hermida y Mariana Espinaco.
sábado, 3 de octubre de 2020
¿ACEPTAMOS LA VOLUNTAD DE DIOS?
JESUS
Y LA VIRGEN NOS ENSEÑAN
Cuando
rezamos el padre nuestro y decimos...-hágase tu voluntad en la tierra como en
el cielo…- ¿comprendemos que estamos diciendo, Padre voy a aceptar lo
que tú dispongas para mi vida?
Los
momentos llenos de gozo y alegría como cuando nacieron mis hijos o cuando
alcance un anhelo que tenía; los buenos tiempos. Pero a veces nos tocan de los
otros tiempos: los de tristeza o dolor: como cuando me toco ver y acompañar a
mi amiga en darle batalla a una enfermedad muy cruel; o cuando me toco perder a
mi madre.
Es
en esos momentos cuando debemos tomar como ejemplo e imitar a nuestra Madre Santísima;
la virgen María que dijo “yo soy la sierva del señor, que se cumpla
en mi lo que has dicho “ Lc. 1, 26-38
Fue
elegida; para ser la madre de Jesús, eso fue hermoso, pero también debió pasar
por momentos terribles; ver como su hijo fue tratado; humillado; azotado, hasta
el horror de verlo morir en la cruz. Pero ella nunca reprocho o cuestiono a
Dios Padre; confió en su voluntad.
El
mismo Jesús que vino al mundo y tomo nuestra humanidad para cumplir la misión
redentora que su Padre Dios le pidió, fue tan humano que en la noche de su
arresto cuando se retiro a orar en el huerto de los olivos, dijo,” Padre
mío si es posible, que pase lejos de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad
sino la tuya” Mt. 26, 39. Jesús
aun siendo hijo de Dios, y Dios mismo con lo que padeció; experimento la
obediencia. Con cuanta más razón debemos experimentarla nosotros criaturas y
pecadores. (Catic n°2825)
Jesús
nos enseña que se entra en el reino de los cielos, no mediante palabras, sino
haciendo la voluntad del Padre que está en el cielo. (Catic n°2826)
Por
eso en los momentos duros no olvidemos que Jesús comparte todo con nosotros; el
sufre por nosotros, en nosotros y con nosotros, en las tribulaciones pidamos
fuerzas en la oración a Dios, a Jesús y a nuestra madre la Virgen Santísima.
Y
en los momentos de alegría y gozo seamos agradecidos, pidamos al Espíritu Santo
que ilumine nuestra vida, para poder cumplir siempre la voluntad de Dios.
Área de catequesis. Catequistas: Marina Yolan y Elena Varas.
sábado, 26 de septiembre de 2020
¿Cómo te ayuda el Rosario?
Cuando uno llega temprano a misa ve que hay un grupo de personas repitiendo oraciones una tras otra.
¿Pero qué es lo que están rezando? Se trata del Rosario.
Cuando yo era chico esa “cosa de viejas” me parecía aburrida, pero al crecer me dio curiosidad y de a poco empecé a prestar atención a las oraciones, y aún sin participar, comencé a repetir mecánicamente las oraciones, eso me hacía sentir que cuando empezaba la misa, podía prestar atención.
Una persona me explico el rosario y las oraciones, no fue cuestión de un día para el otro, pero lo comencé a rezar con ganas y teniendo conciencia de cada parte de cada oración, eso me llevaba a un estado de paz interior y tranquilidad.
Siempre llevo conmigo un Rosario, pero no como un adorno, sino como un arma, para combatir el enojo o los malos momentos, por ejemplo, cuando estoy en una cola interminable y todo el mundo protesta, saco mi rosario y empiezo, aunque sea unas pocas oraciones y eso me aleja de la “mala onda”.
Rezarlo bien requiere una cierta práctica, y no es necesario al principio saberse todos los misterios, con rezar los Padrenuestros, las Ave María y Glorias está bien, pero con el tiempo se acaban aprendiendo de memoria los diferentes Misterios y Oraciones Jaculatorias. Existen unos prácticos ayuda memoria de bolsillo.
El Rosario es una oración orientada por su naturaleza hacia la paz, es también, desde siempre, una oración de la familia y por la familia. esta oración es apreciada particularmente por las familias cristianas, y ciertamente favorece su comunión. Mi madre solía decir, que rezar el rosario era tan sagrado porque en él estaba todo Jesús y toda María. Por eso, se hace necesario, que el santo rosario ocupe un espacio vivo en los hogares.
Nuestra Señora de Fátima, en su milagrosa aparición, pidió a los niños que se tomaran en serio lo de rezar el Rosario todos los días por la paz en el mundo. Entonces, ¿por qué no aprender a rezarlo y meditarlo en profundidad?
San Juan Pablo II dijo: “El rosario es mi oración predilecta”, también dijo: Es una oración apreciada por numerosos Santos y fomentada por el Magisterio. En su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer Milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad.
El Rosario es una oración connatural a la gente sencilla que reconoce la elegancia de Dios para hacer nacer a Jesús, el Salvador del vientre inmaculado de la Virgen María. Por eso en cada decena de las avemarías se medita el sufrimiento, la lucha y el triunfo en ese caminar de Jesús por el camino de la vida, donde la Virgen estuvo presente y actuante para ayudarle a cumplir su misión salvadora. Está centrado en el Crucifijo, que abre y cierra el proceso mismo de la oración. En Cristo se centra la vida y la oración de los creyentes. Todo parte de Él, todo tiende hacia Él, todo a través de Él, en el Espíritu Santo, llega al Padre.
No voy a profundizar en cómo se reza ni cuantos Misterios hay, ya que sería una clase, sino que voy a contar un cuento para tratar de explicar porque es bueno rezarlo.
“ Cierto día estaba rezando mi rosario cuando se acerca una persona, un conocido Ateo, que me dice:
- Porqué le rezás a La Virgen en vez de rezarle a Dios?
-Si yo voy al médico, quiero que me atienda él y no su mamá.
Bajé mi Rosario y le contesté:
-Si llegas al consultorio del médico y él no está, pero está la madre, ¿No le pedirías a la madre que lo llame a su hijo para que venga a atenderte?
- Te aseguro que el médico se apuraría para cumplir con el pedido de su mamá, ya que un hijo siempre quiere hacer feliz a su madre. Y Dios no es la excepción.
Ante esa respuesta pidió disculpas por la interrupción y se alejó”
Siempre es bueno tenerlo a mano a la hora de dormir, ya que al orar uno se calma y puede conciliar el sueño mucho mejor.
Al rezar un Rosario tienes la magnífica oportunidad de experimentar en la fe ese amor a Dios en María Santísima.
Los invitamos a conocerlo y rezarlo, verán como poco a poco se hace un hábito sano que produce paz y una armonía espiritual que mejorará sus relaciones familiares y con el resto de la comunidad, ya que la gracia de Dios descenderá sobre ustedes por intermedio de la Virgen María.
Área de catequesis. Catequistas: Claudio Villani y Rita Lozano.
miércoles, 23 de septiembre de 2020
LA VERDADERA ALEGRÍA CRISTIANA.
Esta nueva
sección en la página son pequeñas catequesis realizadas por el grupo de
Catequistas de nuestra Parroquia, fruto del trabajo y reflexión en el transitar
de la Pandemia que estamos viviendo. Esperamos que les sirvan para crecer en la
fe y vivir de acuerdo a lo que Jesús nos enseñó. Los invitamos a disfrutarlas…
LA VERDADERA ALEGRÍA CRISTIANA
Seguramente
alguna vez te paso…
Es una realidad que hay
momentos en el camino de la vida humana que nos sentimos tristes y
desesperanzados. Como hoy en día, que no podemos salir, visitar a nuestros
familiares, no podemos asistir a la Santa Misa, no podemos recibir a Cristo
Sacramentado.
El trabajo, las obligaciones diarias se tornan pesadas y
rutinarias. El mal humor, las quejas y reproches aparecen casi sin darnos
cuenta. Nos ponemos pesimistas y todo cuanto se nos presenta parece ser
terrible y sin posible solución.
Así la tristeza, el desgano
y las lamentaciones se van apoderando de nuestro corazón y apenas podemos ver
lo que sucede a nuestro alrededor.
Seguramente alguna vez también te preguntaste si
la alegría será estar riéndose a carcajadas, si la alegría será ir contando
chistes todo el día o si simplemente será no pensar en los problemas...
Muchas veces te habrás
preguntado cómo puedo hacer para sacarme todo este peso que llevo durante días
y recuperar algo de alegría.
El Papa Francisco en su
homilía en Santa Marta del 28 de mayo definía la alegría como…« la respiración, el modo de expresarse del
cristiano»… y agregaba a continuación…«no
es algo que se compra o yo la hago con el esfuerzo: no, es un fruto del
Espíritu Santo».
Nos sentimos como los discípulos
de Emaús (Lc.24,13-35.), quienes cegados por la tristeza de la muerte de Jesús
no lograban ver que ÉL caminaba junto a ellos. En nuestro caminar de cada día
la tristeza no solo no nos permite actuar con razonamiento claro, sino que también
nos impide estar Junto a ÉL ya que es la presencia del Resucitado la que
transforma nuestras vidas para siempre.
Caminemos junto a Jesús como
lo hicieron los discípulos y unidos a la Eucaristía encontraremos el consuelo y
la fuerza para seguir luchando frente a los obstáculos de la vida.
Agrega El Papa Francisco en la misma homilía… "no se puede vivir cristianamente sin alegría, al menos en su primer grado que es la paz". El primer paso para la alegria es la paz, que solo podemos abrazar si estamos en el mismo camino de Jesús.
Muchas veces estamos tan apegados a los bienes de la tierra que no podemos ver los verdaderos bienes: la alegría de haber sido elegidos por Jesús, salvados por Jesús y la alegría de saber que nos espera para la eternidad. Un verdadero cristiano es un hombre y una mujer de alegría capaz de llevar su cruz con amor y alegría.
Basta con contemplar las maravillas de la creación para descubrir las bellezas más puras que irradian una autentica alegría, como el amanecer, la puesta del sol o los colores del otoño entre otras.
Pidamos juntos que Jesús siempre esté en nuestro camino como le pidieron los discípulos aquella misma noche en Emaús "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba".
Seguramente que con Jesús como centro de nuestras vidas lograremos la verdadera alegría cristiana.
Área de catequesis. Catequistas: Patricia Maroto y Miriam Doprado.
lunes, 7 de septiembre de 2020
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https://www.youtube.com/watch?v=tgO4Wy6n4JU V. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén. V. Dios mío, ven en ...









